¿La izquierda despistada?

Antes de empezar a criticar a la gente que no vota (que sí, que es un gesto en parte estúpido en tanto que provoca justo lo que no se quiere, que entre la derecha apretando, pero ¿a quién votar?) y demonizar al que menos culpa tiene del asunto, habría que reflexionar un poco sobre “la cosa”. Porque el criticar al que se abstiene y luego se queja (con razón, aunque estúpidamente de nuevo) es igual de grave, a mi parecer, que realizar proclamas sobre la legitimidad de un voto para despotricar sobre ella si ésta no te favorece. O confundir la legitimidad de una elección con la carta blanca para pasarse por el forro el principio básico de un gobierno democrático, el de gobernar para sus ciudadanos.

A mí me parece buena cosa que el PP haya ganado en Galicia. Una cosa es que no comparta su ideología y otra que (aunque me hubiera gustado otro resultado) que no respete la voluntad de esos miles de gallegos que se han quedado en sus casas (o votado de manera nula) porque no querían votar a partidos con los que no se identifican, bien porque su ideología es diferente, bien porque están cansados de los trapicheos de los grandes partidos, bien porque no saben en realidad qué quiere hacer la izquierda, posiblemente motivado porque la mayoría de políticos salen a la calle “a la caza del voto” como las setas, por temporadas. Así la ciudadanía se decanta por lo menos malo que ya conoce, los grandes partidos, porque se ven (aunque sea por la tele), mientras que la izquierda rezonga sobre unos resultados que, como siempre, no le son todo lo favorables que piensan -equivocadamente- que merecen.

Pienso que la izquierda en este país (y puede que en el resto de Europa) está muy despistada. No digo que manifestaciones y marchas (no confundirlas con pantomimas de robasupermercados) no sean necesarias. Pero mientras nos manifestamos, marchamos o nos quejamos este gobierno con tintes urfascistas y la oligarquía neoliberal que los apoya, sin más credo que el ansia por el dinero (el nuestro) fácil, se descojonan e intentan desprestigiar las demandas de la izquierda (igualdad, progreso y democracia, entre otras) de “radicales”, cuando lo radical es someter al pueblo soberano al arbitrio de unos pocos.

El problema es que la derecha acapara directa o indirectamente la práctica totalidad de las vías de la información. Salvo en internet, donde suceden intentos de censurar el casi único canal de expresión libre que va quedando, el ciudadano recibe una la información sesgada. Por eso aparecen las contradicciones en forma de jubilados, parados sin recursos y obreros sin capital apoyan o militan partidos de derecha como el PP. Estoy convencido que la mayoría no tiene sólidas convicciones consevadoras, sino que no disponene de la información completa ni la han reflexionado. Sin hablar de los movimientos fascistoides que culpabilizan a los políticos de ser los responsables de este problema.

La sociedad tiene cierta aprensión a la izquierda. A la de verdad, no el teatro del pseudosocialista de la casta dirigente del PSOE o las pantomimimas marinaledienses. Una aprensión creada por información sesgada proveniente de unos medios de comunicación que no ofrecen versiones alternativas, no fomenta la discusión racional del problema, sino el pensamiento único de que “hemos vivido por encima de nuestras posiblidades“. Y ahora toca sufrir, claro. A ti y a mí, no a los verdaderos culpables. Sin embargo, dicha aprensión es ficticia porque su lucha se ha caracterizado por la defensa de un estado del bienestar que proteja a los débiles, la igualdad de acceso a las oportunidades o al desarrollo personal, el derecho a un trabajo, vivienda, educación y servicios sanitarios dignos. La situación de peligro de desaparición que ahora esto soporta está en peligro debido, en parte, a esta desinformación interesada. Por ello hay que reaccionar no sólo con protestas y movilizaciones sociales, sino compaginando esto con otro tipo de actividad mucho más peligroso para el urfascismo: la difusión del conocimiento.

La charla del profesor Vincenç Navarro que enlazo abajo es un ejemplo ilustrativo. Además de proporcionar datos que pueden contrastarse, se plantean alternativas razonables para afrontar el problema de la crisis que padecemos. Esto es lo que debe promover la izquierda: difundir las ideas. Aprovechar y utilizar el entramado social preexistente (partidos, asociaciones, sindicatos, etc) para promover el debate acercando al ciudadano ponentes que hablen de todo tipo de temas: ciencia, filosofía, literatura, política, economía, arte… Hacer que profesores enclaustrados en universidades e institutos salgan a la calle. Que artistas y profesionales se acerquen al ciudadano. Que investigadores y políticos enseñen al pueblo lo que hacen. Estoy seguro que muchos de ellos estarían dispuestos a ceder parte de su tiempo en charlas y otras actividades de este tipo a poco que se les convencieran.

Pero ¡ojo! Evitando la tentación del control. Organización y fomento, pero no control, porque todo tipo de control no sólo provoca desigualdades, sino que es la antesala del urfascismo que se supone que se combate. Una cosa es rebatir tesis que son erróneas o que intentan someter o perjudicar a la mayoría de la sociedad y otra cosa es vetar que ciertas ideas tengan cabida. Además, evitar la concentración de estos enventos o charlas en la cercanía de las elecciones. Porque la idea es que el conocimiento proporcione al ciudadano las herramientas para que, entre todos, podamos construir una sociedad libre. Esto no se debe hacer para ganar unas elecciones, porque entonces se estará haciendo lo mismo que hace la derecha: manipular a las masas en provecho propio. Si se quieren ganar las elecciones, habrá que hacer otras cosas. Por ejemplo, demostrando mendiante estos eventos que la izquierda está representada por gente formada, razonable y capaz.

Hay que dar al pueblo las armas que necesita para defenderse del urfascismo: el conocimiento. Con el conocimiento, el urfascista se bate en retirada y vuelve a la guarida que no debió abandonar. El conocimiento vacuna y previene al cuidadano de confusiones y ambigüedades que sirven de caldo de cultivo de urfascistas. No lo permitamos, entre todos no debería ser difícil. Y de camino, este conocimiento evitará y, quizás, revertirá la invasión de la morralla posmodernista que ahora invade y crea ese conglomerado difuso llamado izquierda, incluidos ecoloanalfabetos, fascistoides camuflados, catetos vestidos de limpio  y arribistas con la pretensión de vivir del cuento a base de machacar al subalterno.

La charla del profesor Vincenç Navarro, en dos partes. Muy interesante e ilustrativa.

http://www.dailymotion.com/video/xt8lye_conferencia-vicenc-navarro-uimp-2012_news
http://www.dailymotion.com/video/xt8obd_conferencia-vicenc-navarro-uimp-2012-parte-ii_news

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s